Paseo Escultórico de la UNAM: Arte y la Naturaleza

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En Ciudad Universitaria, a unos pasos de la Biblioteca Nacional de México, se encuentra una de las obras de arte público más importante en Latinoamérica; un proyecto que fue ideado por seis importantes artistas mexicanos en 1979, regalándole a los mexicanos, y a la Universidad Nacional Autónoma de México en el 50 aniversario de CU, un espacio cultural, en el que arte y naturaleza conviven de una manera única. El Paseo Escultórico de la UNAM, un recorrido sin igual en el que puedes encontrarte con monumentales esculturas deFederico Silva, Mathias Goeritz, Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Hersúa ySebastián

Si llegas por la Biblioteca Central, la primera escultura con la que te encuentras es la Corona del Pedregal, de Mathias Goeritz. Es una enorme estructura rosa que se alza al cielo, invitándote a dejar atrás las preocupaciones y aventurarte a recorrer el Paseo Escultórico de Ciudad Universitaria. Desde ahí, puedes ver a lo lejos una estructura abstracta que convive de manera orgánica con su entorno; para llegar a ella debes descender por un pequeño sendero, que parecería improvisado, que te adentra en el pedregal de CU. Pocos metros más adelante descubres que la estructura negra que habías visto a lo lejos era una Variante de la Llave de Kepler, concebida por Manuel Felguerez.

Esculturas CU

Si continúas caminando por el sendero, que puedes identificar por placas de piedra talladas con diferentes  símbolos abstractos, te encontrarás con Colotl, de Sebastián, enorme alacrán metálico. Poco más adelante, se encuentra una de las piezas más llamativas de todo el Paseo Escultórico: Coatl/Serpiente, de Helen Escobedo. Es una larga estructura formada por varios cuadros de colores, colocados uno tras otro, como si fuera una serpiente en movimiento. Más adelante están las Serpientes del Pedregal, de Federico Silva, dos interesantes pirámides que marcan la entrada/salida del Paseo Escultórico; a un costado de ellas puedes encontrarte con unos muros de piedra en los que puedes subir a admirar la zona.

Y es ahí arriba cuando descubres que aun te falta visitar el Ave Dos, de Hérsua, por lo que regresas al sendero y buscas la manera de llegar a esta escultura. Pocos metros más adelante, caminando por el sendero, te encuentras con unas escaleras de piedra que te llevarán directamente a Ocho Conejo, también deFederico Silva; otra de las esculturas que marcan un inicio y un fin del Paseo Escultórico de la UNAM.

No cabe duda de que un recorrido por el Paseo Escultórico de la UNAM es una excelente manera de convivir con la naturaleza, y alejarte de la rutina, mientras disfrutas del trabajo de varios de los artistas mexicanos más importantes, e interesantes, del siglo XX. No se puede negar que las piezas están un poco dañadas gracias a la falta de vigilancia y el ambiente (suelen estar graffiteadas, vandalizadas y con algo de basura); pero aun así, es una excelente oportunidad para disfrutar de la biodiversidad de los Pedregales de la UNAM, y del arte abstracto mexicano. Además, una vez ahí, puedes darte una vuelta por los museos y teatros del Centro Cultural, o cruzar al Espacio Escultórico.

 

Datos Generales
Ubicación: El Paseo Escultórico de la UNAM se encuentra atrás del Centro Cultural Universitario. La mejor forma de llegar es por la Biblioteca Central. Por Insurgentes, tomar la salida al Centro Cultural de CU y dar la vuelta a la derecha (como si fueran al MUAC). En la primera entrada/estacionamiento, a la izquierda.
Costo: Entrada Libre

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